Mostrando entradas con la etiqueta Victoria de los Angeles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Victoria de los Angeles. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de octubre de 2013

VICTORIA DE LOS ANGELES - LIVE AT THE TEATRO COLON


Live at the Teatro Colón (Buenos Aires)
Piano: Miguel Zanetti
Año de grabación: 1972

Dedicado a Gabriel Alturria

Volver a Victoria de los Angeles es como hacerlo al seno materno, al origen del arte en su estado más puro. Siempre perfecta, delicada, dulce, maternal y cristalina. El Cd que nos ocupa es un resumen de dos veladas bonaerenses en la que la soprano, a la sazón con 48 años de edad, da una lección de canto basada en los cuatro grandes pilares de su faceta liderística, el barroco, el lied alemán, la canción francesa y, rematando, la canción española.

Quitando alguna imprecisión en el primer corte dedicado al barroco, la voz de Victoria se nos manifiesta en uno de sus mejores momentos vocales y responde a la entrega del público con la inmensidad de su arte exento de sofisticación, elegante, sincero y puro.

La limpidez de su voz y la ausencia de portamentos la hacen ideal para la interpretación barroca que suena moderna en un momento en el que las interpretaciones historicistas todavía no habían manifestado toda su fuerza. 

El cambio de registro al acercarse al repertorio liderístico alemán es impresionante, intima en Schumann y agitada en Schubert llegando a la cima interpretativa en los tres últimos lieder del compositor alemán. 

El repertorio francés, que ella tanto amaba, está representado aquí por 4 canciones de Faure dichas como solo ella sabía hacerlo, dulce, etérea con ese punto de nostalgia que tan bien conviene a estas piezas.

Con García Lorca la soprano arranca el bloque de repertorio español destilando españolidad por los cuatro costados hasta rematar con sus bises fetiche, el Zapateado de Gimenez y los Clavelitos de Valverde.

De la dicción de la gran soprano ya he hablado en otras entradas, es, en todos los idiomas simplemente perfecta, de las pocas interpretes a las que se entiende cante lo que cante. Para Victoria el texto tiene la misma importancia que la música en la que se apoya y la claridad es su mayor virtud.

El público bonaerense se desvive en cada pieza con impresionantes aplausos que terminan convirtiéndose, a medida que avanza el recital, en auténticos rugidos.

Un disco imprescindible de la soprano que encuentra aquí en Miguel Zanetti un perfecto complemento a su arte. Es posible que a alguien le sobre tanto aplauso pero a los que tuvimos la inmensa suerte de disfrutarla en escena nos rememora esas sesiones inolvidables en las que el público se ponía en pie en su primera salida a escena regalando un interminable aplauso que retrasaba el arranque de cada uno de sus recitales.

Disfrútenlo






lunes, 6 de mayo de 2013

VICTORIA DE LOS ANGELES & FISCHER-DIESKAU - DUETS


A la vista del éxito de la publicación de ayer dedicada a Victoria de los Angeles y Alicia de Larrocha he rebuscado entre mis archivos para rescatar una grabación realizada en Berlín en 1960 por la soprano catalana junto al gran barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau con el concurso de uno de los mejores pianistas acompañantes del pasado siglo, Gerald Moore.

De nuevo estamos ante una grabación muy difundida en su momento en formato Vinilo pero que no ha llegado a tener una edición digital exclusiva. Es posible que su escasa duración (40 minutos) haya pesado en la decisión de excluirla de una publicación individual decidiendo su aparición completa o parcial en diversas antologías. 

A pesar de las coincidencias estilísticas de ambos cantantes la EMI unió sus talentos en tan solo dos grabaciones de estudio, ésta que nos ocupa, y la versión de referencia del Requiem de Fauré grabada en 1963 junto al gran maestro de la dirección francesa Andre Cluytens

Los escenarios fueron testigos de dos coincidencias más que por fortuna fueron recogidas por los micrófonos, el Tannhauser wagneriano interpretado por ambos artistas en Bayreuth (1961) bajo la dirección de Sawallisch y que la avaricia discográfica nos privó de conocer con una mejor calidad de sonido (la edición oficial publicada por Philips de la misma producción es grabada dos años después y ofrece un segundo reparto en el que nuestros protagonistas son sustituidos por Anja Silja y Eberhard Waechter), y finalmente, el archiconocido recital de despedida de los escenarios de Gerald Moore en el que unen sus voces a la de la gran soprano Elisabeth Schwarzkopf y que, pese a muchos intentos, aun no ha conocido una publicación completa.

El recital nos acerca a un repertorio infrecuente de autores consagrados que recorre diversas épocas y estilos, desde el barroco ingles de Purcell (quizá no del todo idiomático de acuerdo con los nuevos criterios historicistas de interpretación) pasando por el clasicismo de J.C. Bach, Haydn y Beethoven hasta recalar en la chanson francesa de la mano de Berlioz, Saint Saens y Fauré parando antes en una rara pieza de Tchaikovsky que nos ofrece el momento más teatral de toda la grabación.

Las voces de ambos artistas surgen naturales, aterciopeladas y profundamente conjuntadas compartiendo la misma visión de las piezas escogidas. Al tercer gran protagonista de la velada, Gerald Moore se unen circunstancialmente Eduard Drolc al violín e Irmgard Poppen al cello cuya participación parece ser ignorada en las nuevas ediciones digitales de forma sistemática.

Es posible que si la EMI rascara en sus fondos pudiera sacar a la luz algún complemento al recital teniendo en cuenta que ya hemos sido testigos de similares descubrimientos en otros recitales, pero los actuales criterios comerciales impuestos parecen estar reñidos con el auténtico amor por el arte.

La grabación nos ofrece un sonido limpio y diáfano por el que no parecen haber pasado ya 53 años. Como es casos anteriores he preferido presentar la grabación con la portada original del vinilo que nos vuelve a recordar que en el transcurso de estos años hemos involucionado de lo bello a lo cutre siendo testigos en estos últimos años de portadas discográficas que atentan contra la sensibilidad del aficionado. La portada original no puede ser más sencilla, elegante y hermosa.


domingo, 5 de mayo de 2013

VICTORIA DE LOS ANGELES & ALICIA DE LARROCHA - 1971 HUNTER COLLEGE CONCERT


Como si de una conjunción astral se tratara, dos grandes estrellas del firmamento musical español unieron sus fuerzas en este histórico concierto celebrado en la Assembly Hall, del Hunter College (City University of New York) el 13 de noviembre de 1971 de dedicado exclusivamente a repertorio español.

De la magnitud de evento da cumplida cuenta la grabación realizada por la EMI que fue ampliamente distribuida en Vinilo pero que, incomprensiblemente, fue ignorada totalmente en la era digital apareciendo de forma fragmentaria en discos recopilatorios. Solo ha sido íntegramente publicada en soporte digital el pasado año 2010 en un álbum dedicado a Alicia de Larrocha pasando bastante desapercibida.

Nacidas ambas en Barcelona en el mismo año de 1923 y unidas por una estrecha amistad de décadas, su colaboración comercial no fue posible por su contratación como artistas exclusivas en compañías discográficas distintas. Tras una vida dedicada a la música su proyecto común de grabar las canciones de Eduardo Toldrá que iniciaron en el año 2000 (ambas con 77 años de edad) no pudo ser posible por la delicada salud de la soprano y la imposibilidad de encontrar fechas adecuadas para su realización.


Para la posteridad nos queda este tesoro discográfico que nos trae a ambas artistas en la cúspide de sus facultades artísticas e interpretativas. Desde los aplausos iniciales somos testigos de un evento único. Tal como nosotros lo sentimos lo sintieron en su momento y así nos lo transmite de la magnitud del aplauso inicial. Solo ellas eran capaces de obtener un aplauso de mayores dimensiones al inicio de sus actuaciones que el final de las mismas. Ese primer aplauso era siempre de cariño y admiración y varias veces fui testigo directo de ello en las veces que tuve el honor de asistir a conciertos de ambas artistas. 

Del mismo modo, solo ellas eran capaces de dedicar un programa exclusivamente a repertorio español en salas de concierto de medio mundo y tener un lleno absoluto. Ambas fueron las mejores embajadoras de la música española a la que dedicaron gran parte de sus esfuerzos dejando como prueba de ellos innumerables testimonios discográficos. 



El concierto tuvo lugar el 13 de noviembre de 1971 un día antes de la celebración del aniversario de los 25 años de la muerte de Manuel de Falla cuyo ciclo de Canciones Españolas corona el recital. Ese aniversario fue uno de los motivos que llevaron a la dedicación exclusivamente española del repertorio elegido. Las crónicas de la época nos hablan de que ambas prescindieron de las partituras durante el concierto interactuando con una complicidad que solo una gran amistad y el amor común por la música es capaz de conseguir. La demanda de entradas llevó a la organización del concierto a vender sillas en el escenario además de permitir la entrada al concierto a público que ocupó los pasillos del auditorio sentándose en el suelo. Finalmente fue tal el éxito y su repercusión mediática que tuvo que repetirse 9 días después, el 22 de noviembre con la complicidad generosa de ambas interpretes.

La naturalidad y espontaneidad propia de ambas artistas recorre un programa perfectamente elegido que pivota sobre dos de los músicos españoles mas destacados, Granados y Falla, enmarcados por obras de los siglos XVII y XVIII (Líteres y Blas de Laserna) y finalizando con una brillante página de Zarzuela. Victoria de los Ángeles nos sorprende como siempre con la pureza de la dicción y el terciopelo de su voz inmaculada y Alicia de Larrocha nos regala su digitación, como siempre delicada y precisa.

La edición que traigo aquí tiene como base la reciente publicación de EMI dedicada a Alicia de Larrocha pero he preferido la bella portada de la edición en Vinilo que nos enseña uno de los pocos testimonios fotográficos del evento.

48 breves minutos de arte en estado puro para emocionarse. Como reza la portada del disco: Una hermosa velada de hermosa música por dos hermosas personas.