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sábado, 25 de mayo de 2013

MARIA CALLAS & GIUSEPPE VERDI


María Callas - Arias de Verdi
Colección completa de arias grabadas en estudio de 1953 a 1969

A lo largo de toda su carrera María Callas tuvo una relación especial con las óperas de Verdi cuya música frecuentaba habitualmente tanto en escena como en los estudios de grabación. La idea de compilar en un solo archivo todas las arias de Verdi grabadas en estudio por la soprano griega supone tanto un homenaje a su arte como un tributo al gran compositor italiano en el año en el que se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.

A primera vista, la voz de La Callas resulta totalmente adecuada a la vocalidad verdiana sin embargo, a excepción de La Traviata, ningún otro título de Verdi ha sido asociado al repertorio habitual de la soprano más conocida por su dedicación al restablecimiento y recuperación de obras de compositores anteriores como Bellini o Donizetti.

Sin embargo, Verdi es una constante en la carrera de María prácticamente desde sus inicios con títulos como Nabucco, Macbeth, Il Trovatore,  Rigoletto, I Vespri Siciliani, La Forza del Destino, Un ballo in maschera, Don Carlos, Aída y, desde luego, La Traviata, bastándole en algunos de los casos unas pocas representaciones para sentar cátedra sobre la forma de interpretarlos. 

Para un mejor y mas detallado análisis voy a utilizar la guía de las mismas grabaciones incluídas en el archivo adjunto que he ordenado por fecha de grabación:

01 1953 - Verdi - La Traviata - Act 1 - E strano!... Ah! fors´elui...Sempre Libera - Santini
02 1953 - Verdi - La Traviata - Act 3 - Teneste la promessa... Addio del passato - Santini

1958 - Lisboa (junto a Alfredo Kraus)
Las dos primeras pistas están sacadas de la versión completa registrada en Turín en 1953 junto al tenor Francesco Albanese, el barítono Ugo Savarese y la anodina dirección de Santini para Cetra.

Como ya apuntaba anteriormente La Traviata es uno de los títulos de Verdi más representados y queridos por la soprano griega con un total de 64 representaciones que van desde su presentación en el Teatro Comunale de Florencia en Enero de 1951 hasta su postrera representación en Dallas en Febrero de 1958.

Algunas de las representaciones escénicas de esta obra se encuentran entre los hitos más destacados de su carrera destacando las represenciones realizadas en La Scala de Milán entre los años 1955 y 1956 bajo la dirección artística de Luchino Visconti y la musical de Carlo María Giulini, y las representaciones de 1958 en el Teatro San Carlos de Lisboa y el Covent Garden de Londres. De todas ellas ha quedado testimonio fonográfico suficiente para apreciar la total identificación de la soprano con el rol titular al que dotaba de una mezcla de sentimientos como ninguna otra ha sabido expresar. 

En 1953 la voz de la soprano está en su momento álgido pero el personaje aparece poco madurado psicológica y musicalmente y la versión se resiente por una dirección orquestal lenta y pesada.

03 1954 - Verdi - I vespri siciliani - Act 5 - Merce, dilette amiche - Serafin 

Incluido en el primer recital comercial de la soprano publicado por la EMI formado por un primer disco dedicado a Puccini y un segundo de Arias Líricas y de Coloratura grabados en Londres en septiembre de 1954 bajo la atenta batuta de su mentor Tullio Serafín

Con un esplendoroso sonido monofónico en el que destaca poderosamente la voz de la cantante demostrando el maravilloso estado vocal del momento, la voz suena limpia, fresca y segura en los ataques sobresaliendo el cierre de la pieza con un Mi natural sobreagudo de insultante limpieza, la nota más alta cantada y grabada por la soprano.

El de Elena fue un papel poco transitado por La Callas que lo había representado en 1951 en Florencia (Comunale) y Milán (La Scala) y al que no volverá hasta la década de los 60 para, es un estado vocal muy inferior, para grabar el otro arioso del papel en el Act 4. La grabación pirata de una de las funciones de 1951 rescata una Callas en la plenitud de sus facultades. Lástima que la EMI, casa discográfica para la que estaba contratada en exclusiva, demostrara una frustrante miopía no decidiendose a grabar la obra completa.

Sobre esta miopía de la EMI, que en algunos casos llegó a la ceguera más absoluta, volveremos varias veces a lo largo del texto.

04 1954 - Verdi - La Forza del Destino - Act 1 - Me pellegrina ed orfana - Serafin
05 1954 - Verdi - La Forza del Destino - Act 2_1 - Sono giunta!.... Madre, pietosa Vergine - Serafin
06 1954 - Verdi - La Forza del Destino - Act 2_2- La vergine degli angeli - Serafin
07 1954 - Verdi - La Forza del Destino - Act 4 - Pace! Pace mio Dio - Serafin

Los siguientes 4 extractos presentan todas las arias y ariosos del personaje de Leonora de La Forza del Destino en la versión completa grabada en agosto de 1954 con las huestes del Teatro La Scala de Milán, de nuevo bajo la dirección del maestro Serafín que aquí se nos muestra un poco menos inspirado que de costumbre en una obra de factura bastante compleja. Una versión en la que la soprano se muestra muy superior al resto de sus compañeros realizando un retrato completo de la protagonista pese a no haber sido nunca bien recibido por la crítica que la acusa de distante y fría.

De nuevo estamos ante una obra poco transitada por la soprano que tan solo la había interpretado 6 veces en escena en 1948 y 1954 (Trieste y Rávena) y a la que ya no volverá de forma completa tras esta grabación a excepción de la inclusión del aria del Acto 4 en un recital en el Herodes Atticus de Atenas en 1957 y contadas interpretaciones del dúo del primer acto en la gira de conciertos que junto con Di Stéfano cerró su carrera en el año 73.

Callas no era muy propensa a los papeles de heroínas sufrientes y pasivas y no parece estar cómoda en un rol que, sin embargo, borda hasta en sus últimos detalles.

08 1955 - Verdi - Aida - Act 1 - Ritorna Vincitor! - Serafin
09 1955 - Verdi - Aida - Act 3 - Qui Radames Vedra... O patria mia - Serafin

De nuevo estamos ante los extractos de una grabación que representa el final de la relación de la soprano con una obra que había llegado a representar hasta en 63 ocasiones desde 1948 hasta 1953. Aida supone en la carrera de La Callas una tarjeta de presentación durante los primeros años de su carrera pese a no sentirse cómoda en un papel de nuevo pasivo que no le permitía dejar constancia de sus dotes dramáticas. La grabación se realiza en Agosto de 1955 de nuevo con el equipo de La Scala y de nuevo con Serafín que tampoco parece estar en uno de sus días mas acertados. Callas llega a la grabación cansada de un papel que le presenta más de un problema técnico por incluir varios agudos que no llega a controlar correctamente en especial el Do agudo del aria del Tercer Acto cuya emisión aparece forzada. Esta nota representa para la soprano un problema y evitará en la medida de lo posible las obras que la requieran, más aun si, como es el caso, la emisión debe realizarse en pianísimo.

A pesar de su gran profesionalidad ni Richard Tucker ni Fedora Barbieri están al nivel adecuado (Tucker aparece bastante envejecido y Barbieri nunca fue muy bien captada por los micrófonos de un estudio de grabación) y solo Tito Gobbi planta cara a la soprano en un plano artístico similar convirtiendo el enfrentamiento entre padre e hija del Tercer Acto en uno de los momentos más destacados de la grabación. 

Curiosamente este será el papel en el que, debido a una sustitución de última hora, se presente en La Scala de Milán en 1950 en calidad de invitada aunque la soprano siempre consideró su debut oficial en el teatro milanés su presentación con el papel de Elena de I Vespri Siciliani en 1951. Para el recuerdo ha quedado la grabación en vivo captada el 3 de Julio de 1951 en el Palacio de Bellas Artes de México en el que se permite la licencia de rematar el concertante final del Segundo Acto con un Mi bemol sobreagudo que provocó el delirio del público. 

María volverá a grabar en 1964 las dos arias de la protagonista en un estado vocal decadente aunque con una dramaturgia intacta.

10 1955 - Verdi - Rigoletto - Act 1 - Gualtier Malde!.... Caro nome - Serafin


Grabada unos días después de la obra anterior de nuevo con La Scala y Serafín pero con unos compañeros artísticamente superiores La Callas se muestra ahora mucho más entregada y perfila el personaje de Gilda atendiendo a todo lujo de detalles como ella solo sabía hacerlo. La soprano aniña la voz siguiendo la estela de La Sonnambula y va madurando el personaje a lo largo de la obra hasta dotarlo de una altura dramática sin parangón en la discografía de este título verdiano.  Los compañeros de grabación, Giuseppe Di Stefano y Tito Gobbi, sin ser estilísticamente perfectos, siguen a la protagonista en su evolución subiendo la temperatura dramática de la grabación.

Con Walter Legge y Titto Gobi
El aria de la protagonista correspondiente a esta grabación completa es un prodigio de intencionalidad y perfección técnica sorprendiendo por el absoluto control de la voz y el uso de reguladores de intensidad que dejan al oyente anonadado. Callas cambia el color de su voz, lo aligera y lo moldea a voluntad eliminando todo posible color dramático que su voz tenía de forma natural.

Dos representaciones realizadas en 1952 en el Palacio de Bellas Artes de México y esta grabación de 1955 bastan para incluir su caracterización en la historia de la Opera con letras mayúsculas. Su interpretación del aria de Gilda en Mexico se cierra con un Mi bemol sobreagudo impuesto por la tradición y que Callas abandona en la versión oficial de estudio.

11 1956 - Verdi - Il Trovatore - Act 1 - Tacea la notte placida... Di tale amor - Karajan
12 1956 - Verdi - Il Trovatore - Act 4 - D´amor sull´ali rosee...Miserere...Di te, scordarmi di te

De la Grabación completa del Il Trovatore realizada en Agosto de 1956 se extractan las dos grandes escenas de la protagonista femenina. Callas asumió en 20 ocasiones el rol de Leonora entre los años 50 y 55 abandonando el papel tras esta grabación completa. Como vemos, esta es una tónica común en la carrera discográfica de la soprano. Acompañada por un elenco estelar en el que destacan Giuseppe di Stéfano y Rolando Panerai, y de nuevo Fedora Barbieri maltratada por los micrófonos de forma que su voz suena mate y opaca. Karajan, muy lejos de los excesos que años después teñirán todos sus acercamientos operísticos se muestra sensible y atento a los cantantes sin descuidar la parte orquestal con hallazgos dinámicos y sonoros de gran nivel artístico (La dinámica impuesta por el director en el Trío del primer acto resaltada por una cuerda que asemeja cuchilladas es seguida por los cantantes con todo el despliegue de sus facultades vocales). Con el director alemán la Orquesta de La Scala suena más limpia y poderosa que de costumbre.

La Callas recupera su vocalidad dramática, en especial en la gran escena del Cuarto Acto para la que recupera la cabaletta "Di te, scordarmi di te!" que conoce aquí su primera grabación comercial. Estamos en 1956, el año en el que empieza a sentirse levemente el declive vocal de la soprano y que aquí aparece en forma del alguna nota no del todo enfocada y la imprecisión de algún ataque.

13 1956 - Verdi - Un ballo in maschera - Act 2 - Ecco l´orido campo - Votto
14 1956 - Verdi - Un ballo in maschera - Act 3 - Morro, ma prima in grazia - Votto

Como excepción a la norma en este caso la grabación de la ópera completa realizada en Septiembre de 1956 antecede a su presentación en el personaje de Amelia al año siguiente en La Scala de Milán y para tan solo 5 representaciones. Aquí se extractan las dos grandes arias de la protagonistas destacando la gran escena de arranque del Acto Segundo en la que Callas despliega como siempre toda su paleta de colores para detallar a un personaje atormentado por un amor culpable. 



Acompañada por un equipo similar al de la grabación anterior capitaneado por un Antonino Votto rutinario muy lejos del vistuosismo de la batuta de Karajan, de nuevo aparecen imperceptibles síntomas de debilidad en alguno de los agudos y en la opacidad de algunos graves en una interpretación que se resiente de una ligera frialdad imagino que producto de una falta de identificación con el personaje y su drama.

Lucía di Lammermoor, Norma y Sonnambula empezaban a pasar factura vocal y el personaje de Amelia distaba mucho de suponer un reto vocal y dramático para la soprano.

Aun con todo, una gran grabación moderna de la obra a la que Callas volverá a mediados de los 60 para registrar de nuevo sus dos arias solistas.

15 1958 - Verdi - Macbeth - Act 1 - Nel di della vittoria... Vieni! t'affretta - Rescigno
16 1958 - Verdi - Macbeth - Act 2 - La luce langue - Rescigno
17 1958 - Verdi - Macbeth - Act 4 - Una macchia e qui tuttora - Rescigno (1 Stereo version)
18 1958 - Verdi - Macbeth - Act 4 - Una macchia e qui tuttora - Rescigno (2 Mono version)
19 1958 - Verdi - Nabucco - Act 2 - Ben io t'invenni... Anch'io dischiuso - Rescigno
20 1958 - Verdi - Ernani - Act 1 - Surta e la notte... Ernani, involami - Rescigno
21 1958 - Verdi - Don Carlo - Act 4 - Tu che le vanita - Rescigno


Llegamos a 1958 y al que seguramente es el mejor registro verdiano de la soprano y que supone su primer recital exclusivamente dedicado a las grandes heroínas del autor de Bérgamo. Grabado en Londres, en el mes de septiembre, el disco contiene algunas de las arias más queridas por la soprano. De nuevo la miopía de la EMI (aqui clara ceguera) nos privó de versiones completas de algunas de las obras aquí representadas.

Lady Macbeth 1952
Macbeth había supuesto uno de sus más sonados triunfos en 1952 en La Scala de Milán y bajo la expresiva batuta de Victor de Sabata, la grabación pirata de una de esas veladas nos devuelve una Callas en estado de gracia, totalmente identificada con un personaje siniestro y que culmina con una alucinada versión de la escena del sonambulismo previa a la muerte del personaje que de Sabata lleva a ritmo de vértigo como si de una ensoñación se tratase. 

Durante los años 1958 y 1959 Callas pasea por escenarios de medio mundo las arias del personaje de Lady Macbeth en una gira de conciertos que la lleva a recorrer Europa y América

Disponiendo de un Tito Gobbi para el papel titular resulta insultante que la EMI no se decidiera a realizar una grabación completa de la obra en un momento en el que los cada vez más acusados defectos de la voz de la soprano venían como anillo al dedo al personaje. 

Como anécdota queda la repetición de la escena de sonambulismo a instancias del director artístico de la grabación, Walter Legge, por considerar que la interpretación de la primera toma había sido demasiado fría. Esa toma, en sonido Mono, se incluye también en esta selección. Escuchen y juzguen.

Abigaille 1949
La Abigaille del Nabucco había sido otro de sus grandes éxitos al inicio de su carrera con solo 3 representaciones realizadas en el Teatro San Carlo de Nápoles en 1949. La grabación de una de esas veladas, con un sonido deficiente, nos muestran a una Callas agresiva y contundente con una insultante enjundia vocal que casa a la perfección con el personaje. 

La gran aria de Elvira de Ernani supone para la soprano el primer acercamiento al personaje pero se nota su predilección por ella por su inclusión muchos conciertos celebrados entre 1959 y 1962. De nuevo es una pena que no se ofreciera el registro completo de una obra que se ajustaba como un guante a sus posibilidades vocales y expresivas.

Don Carlo 1954
Finaliza el disco con la gran escena de Elisabeth del Acto Cuarto del Don Carlo. De nuevo, como en los casos anteriores, un interpretación memorable de una obra que había representado en La Scala en 1954 y de la que no queda desgraciadamente ningún registro pirata. La Callas volverá a la obra en 1964 para grabar otra aria del mismo personaje así como la gran aria del Acto Tercero de la Princesa de Eboli. Estas dos arias son una constante en los conciertos de la soprano a partir de este momento.

En definitiva, un disco imprescindible con la soprano en un momento vocal más que adecuado que nos permite disponer de testimonios únicos con sonido de estudio de obras muy queridas por la cantante.

Nicola Rescigno, que se convertirá en un colaborador constante de la soprano, es un director cuya agresividad conviene a estas obras que maneja con buen pulso dramático. 

22 1961 - Verdi - I vespri siciliani - Act 4 - Arrigo! ah, pari a un core - Tonini
23 1962 - Verdi - Don Carlo - Act 4 - O don fatale - Tonini

Y entre 1959 y 1961 el silencio. Un silencio buscado por la soprano voluntariamente para dedicarse a su vida privada y que la aleja de los escenarios. Son años de recitales en los que algunas de las arias reseñadas aparecen de forma constante. Son así mismo años de un declive vocal continuado que tiene su reflejo en las sesiones registradas en Londres entre 1961 y 1962 bajo la dirección de Tonini para las que escoge dos fragmentos verdianos. 

Por primera vez se enfrenta al aria de la Princesa de Eboli realizando una versión mucho menos dramática que la que posteriormente grabará en 1964. La Eboli podría haber sido una de sus grandes creaciones, sin embargo Callas parecía huir de personajes que podríamos denominar como secundarios y que podría haber revalorizado. ¿Imaginan que hubiera pasado si hubiera accedido a cantar Amneris en vez de Aida?

De la voz que había sido ya no queda mucho salvo la intención y la expresión. Los agudos aparecen vacilantes y con un vibrato molesto, los graves se desdibujan y el control de la respiración evidencia fallos que lastran la interpretación. No obstante, nadie declama como ella y sigue construyendo los personajes de dentro hacia afuera partiendo siempre del texto y de la comprensión completa del drama.

24 1964 - Verdi - Aida - Act 1 - Ritorna vincitor! - Rescigno
25 1964 - Verdi - Aroldo - Act 1 - Ciel, ch'io respiri!... Salvami, tu gran Dio! - Rescigno
26 1964 - Verdi - Aroldo - Act 2 - O Cielo! Dove son io - Rescigno
27 1964 - Verdi - Atilla - Act 1 - Liberamente or piangi - Rescigno
28 1964 - Verdi - Don Carlo - Act 2 - Non pianger, mia compagna - Rescigno
29 1964 - Verdi - Don Carlo - Act 3 - O don fatale - Rescigno
30 1964 - Verdi - Otello - Act 3 - Mi parea... Piangea cantando... Ave Maria - Rescigno
31 1964 - Verdi - Un ballo in maschera - Act 2 - Ecco l'orrido campo - Rescigno
32 1964 - Verdi - Un ballo in maschera - Act 3 - Morro...  - Rescigno

Prácticamente alejada de los escenarios Callas se refugia en los estudios de grabación en Paris (su ultima ciudad de residencia) buscando nuevos caminos de la mano de su incansable colaborador Nicola Rescigno. Estas exploraciones la llevan a nuevos personajes que en algunos casos parecen totalmente alejados de su órbita (Otello). Aun así algunas de estas arias están llenas de vida y de arte y se nota que, en muchos casos, la cantante se arroja a la interpretación sin paracaídas evitando apoyar la subida a los agudos ofreciéndonos momentos de deslumbrante belleza. 

Destacan por su intensidad las interpretaciones del aria de Eboli (Don Carlo) y las dos arias de Aroldo. Mientras que en las arias de Aida y Un ballo in maschera hace suyo el dicho de "Quien tuvo retuvo", y vaya si retiene, más de lo que otras nunca tuvieron.

33 1965 - Verdi - I Lombardi - Act 1 - Te, Vergin santa - Rescigno
34 1965 - Verdi - I Lombardi - Act 2 - O Madre, dal cielo soccori - Rescigno
35 1965 - Verdi - I Vespri Siciliani - Act 4 - Arrigo! Ah! Parli a un core - Rescigno
36 1965 - Verdi - Il Trovatore - Act 1 - Tacea la notte placida - Rescigno
37 1965 - Verdi - Il Trovatore - Act 4 - Vanne... D'amour sull'ali rosee - Rescigno


Esta búsqueda continua en 1965 presentando un deterioro vocal más evidente que hace necesarios apaños en la mesa de mezclas que resultan bastante evidentes. El descontrol de la voz llega ahora a la afinación que ahora se muestra imprecisa. Lástima que su acercamiento a I Lombardi se produzca en fecha tan tardía ya que la vocalidad del personaje habría sido adecuada para el estado vocal de la soprano 15 años atrás





38 1969 - Verdi - Attila - Act 1 - Liberamente or piangi - Rescigno
39 1969 - Verdi - I Lombardi - Act 1 - Te, Vergin santa - Rescigno
40 1969 - Verdi - I vespri siciliani - Act 4 - Arrigo! ah, parli a un core - Rescigno
41 1969 - Verdi - Il Corsaro - Act 1 - Egli non riede ancor - Rescigno
42 1969 - Verdi - Il Corsaro - Act 2 - Ne sulla terra - Rescigno

Y de nuevo el silencio, 4 años de retiro que terminan por destrozar los pocos recursos de los que aun disponía en 1965. La soprano parece ahora acercarse con miedo a los micrófonos aunque por momentos aparecen aquí y allá destellos del antiguo esplendor. Verdi será el compositor elegido para esta última sesión de grabación que quizá hubiera sido mejor que no hubiera llegado a realizarse.

A partir de aquí de nuevo más silencio roto por la gira de recitales con acompañamiento de piano que junto con su antiguo colega Giuseppe di Stefano la lleva a recorrer el mundo entre 1973 y 1974. Pese a la calurosa acogida de su retorno la soprano, conocedora de sus limitaciones y desalentada por los malos resultados se retira a su piso de París hasta su fallecimiento en 1977.

Verdi & Callas, una asociación provechosa que nos ha ofrecido algunos de los mejores momentos de la historia del disco y el recuerdo de algunas interpretaciones únicas e insuperables que figuran por derecho propio en los anales de la historia de la ópera.

martes, 21 de mayo de 2013

BARTOLI versus CALLAS - NORMA - UNA COMPARACIÓN IMPOSIBLE


No me gusta acudir al formato de la crítica cuando ésta está destinada a desmontar un producto que, como el expuesto, parecía destinado a abrir una nueva puerta en la interpretación de una gran ópera del repertorio, pero es que esta vez Cecilia Bartoli y su equipo han superado todas las barreras, ya no de la tradición, sino del sentido común. 

Entiendo que no sea adecuado reflejarse en espejos del pasado a la hora de asumir un rol nuevo pero en este caso, la comparación resulta inevitable cuando nos enfrentamos a una Opera que ya ha disfrutado de interpretaciones que podríamos calificar como "Definitivas". Es posible que algunos oídos "vírgenes" (si es que existen), que desconozcan la obra en versiones más clásicas, puedan encontrar este acercamiento interesante. Yo mismo lo he esperado con ilusión habida cuenta de que casi todos los proyectos publicados últimamente por la Bartoli han tenido una calidad indudable.

No hace mucho Cecilia Bartoli se puso a la cabeza de un proyecto menos publicitado pero que, para bien,  supero todas las expectativas, La Sonnambula belliniana en la versión reescrita por el compositor para María Malibrán, es decir, una voz más cercana a lo que hoy en día conocemos como Mezzosoprano que a la habitual versión para Soprano Dramática de Coloratura. Es aquella partitura que conviene a la voz de la mezzosoprano romana por el caracter ensoñador de la protagonista que se plasma en una colección de cantinelas para las que las voz de la Bartoli está mas que de sobra capacitada. El acompañamiento de voces tan destacadas como las de Juan Diego Florez, Ildebrando D´Arcángelo y Gemma Bertagnolli que siguen a la diva romana con la misma pasión y entrega convirtió la versión en una referencia indiscutible, distinta, pero igualmente válida. 

Imagino que animada por el resultado, así como por la buena acogida de su ensoñadora versión de la cavatina "Casta Diva" en el imprescindible album "María" dedicado al repertorio de la gran Malibran, nuestra diva se embarca ahora en un proyecto ambicioso pasando de un velero de recreo a un navío de combate como quien no quiere la cosa.

Bueno, analicemos (mas bien critiquemos en su peor acepción) por puntos:
  • La Orquesta La Scintilla? pues estupenda señores, con una sonoridad maravillosa pero, dirigida por quien? Por Giovanni Antonini? Nos hemos saltado un siglo así, como si nada? Esto no es el Barroco y los contrastes dinámicos pueden no ser tan bien bienvenidos en una obra que exuda romanticismo por todos los costados. La concepción de la obra no es unitaria y los cambios de velocidad resultan tan arbitrarios como inconvenientes. La exposición sincopada de muchas de las partes de la obra producen en el oyente una sensación de apresuramiento que no casa con la mayoría de las partes de una obra formada en su mayor parte por cantábiles ya sean estos arias, duos o conjuntos. En algunos momentos podemos pensar que estamos ante una orquesta de feria de esas que todos definimos como "chunda chunda". Por más que busquemos no encontramos el típico arrobo lírico belliniano por ningún lado.
  • Realmente Norma necesita tanta limpieza como para restaurar su versión primigenia y eliminar los añadidos de la tradición? Pues a todas luces, no. Que cambios notamos respecto a versiones tradiciones? Pues algún acorde aquí y allá, alguna apoyatura y filigrana vocal depurada, restaurada o inventada y... poco más destacable. La reposición de las cadencias originales de las distintas piezas de la obra se muestra claramente inconveniente con esas subidas y bajadas repetidas que, además, son expuestas con una rapidez desmesurada. (Recordemos aquí que Montserrat Caballé allá por los años 60 grabó su única versión en estudio malograda por esas mismas cadencias absurdas que ella misma critico tiempo después).
  • Sumi Jo en el papel de Adalgisa? A priori atractivo, pero, realmente la que canta es ella? No hay forma de reconocer el timbre de la soprano surcoreana que, sin ser de una calidad destacable, ha sabido encontrar su lugar en el mundo de la lírica pese a ciertos errores estilísticos y una voz de pequeño formato pero probadamente dotada para la coloratura. Devolver a Adalgisa a la vocalidad de soprano resulta de lo más coherente con la idea inicial del autor y ya existían intentos anteriores como el realizado por Montserrat Caballé en la segunda versión grabada por una vetusta (por no decir anciana) Joan Sutherland y la de Eva Mei en la encorsetada y sobrevalorada versión de Riccardo Muti con Jean Eaglen en el rol titular. No podíamos haberle pedido a Nino Machzaide que asumiera este rol? A no, claro, que no es la protagonista y se nos come la grabación (y eso que no es que sea precisamente objeto de mi devoción)
  • John Osborn en el papel de Pollione? Pues animado por la reciente versión de la rossiniana Guillaume Tell dirigida por Pappano me parecía una opción nada despreciable, sin embargo, que le ha pasado? Tiene miedo? Algo a su alrededor le asustaba? Su canto tremolante está totalmente fuera de lugar, muy lejos del heroísmo de la escritura original del papel. Seguro que todos estamos de acuerdo que tenores del corte de Franco Corelli exceden en demasía esta heroicidad hasta puntos que podríamos denominar de "chulescos" pero ¿Es que Pollione no es realmente un chulo? Pues un poco más de arrojo no estaría de mas. Luciano Pavarotti, al menos, resultaba insolente por su desmedida enjundia vocal y el brillo del esmalte de su voz. Juan Diego Florez estaba de vacaciones cuando se grabó esta versión o la desestimó por no considerarla adecuada? Si no es la voz ideal para el papel, al menos le habría aportado la dosis adecuada de heroísmo e insolencia vocal.

  • Como todo no podía ser malo, Michele Pertusi presenta un color vocal y una intención adecuada al personaje pese a que los excesos de la dirección le obligan a echar más de una carrera que no conviene a su instrumento. Teniendo en cuenta que la opción general elegida es la de la levedad de las voces participantes, Pertusi nos parece el cuarto vértice ideal (sin tirar cohetes).
Y para el final nuestra diva, la excelsa Cecilia Bartoli, esa gran mezzosoprano romana que empezó su carrera con tintes de contralto y que ha sabido educar su voz hasta convertirla en un referente indiscutible del buen gusto y el buen hacer musical pese a todos sus excesos, que no son pocos.

El rol de Norma es posiblemente uno de los más difíciles del repertorio para soprano, sea esta dramática, lírica, de coloratura o varias a la vez (lo cual es lo más recomendable). Anticipandose a  Violeta Valery (La Traviata) Norma necesita una voz multifuncional capaz de los mayores dramatismos, los excesos más líricos o la coloratura más endiablada. Lilli Lehmann sugería que era más dificil cantar Norma que las tres Brunhildas wagnerianas juntas. A lo largo de la historía se han acercado al papel sopranos de toda condición y pelaje, desde las más dramáticas Gina Cigna, Claudia Muzio, Rosa Ponselle, Jane Eaglen (dura, angulosa y carente de graves) y Gwyneth Jones (esforzada), a líricas del calibre de Montserrat Caballé (una de las mas completas interpretes del papel), Katia Ricciarelli (Uff) y Daniela Desi (apuradísima), lírico ligeras como Beverly Sills (demasiado ligera), June Anderson (bastante insípida), Joan Sutherland (otra gran referencia por técnica, entrega y pasión, aunque no por color vocal) y Edita Gruberova (en exceso mecánica), así como alguna mezzo esforzada como Shirley Verret (realmente era una mezzo?) o Grace Bumbry (Bartoli no es la primera mezzo que se atreve con semejante papel) y voces mixtas como la de la gran Renata Scotto que condujo el papel por la senda de La Callas.

Y María Callas? Como olvidarla! Sin duda la más completa a la hora de presentarnos a la Sacerdotisa amante, amiga, hija y madre, toda una panoplia de sentimientos que ella sabía reflejar como nadie ha sabido ni puede, y todo eso pese a las deficiencias de su voz, variaciones de color, calados de todo tipo e inseguridades en el canto. La identificación cantante/papel era tan completa que oyéndola te olvidas de cualquier otra consideración y te lanzas a sufrir y amar con la misma intensidad que ella trasluce en su canto. Sus explosiones de furor son antológicas, su alegría exultante desborda en el segundo dúo con Adalgisa, sus amenazas a Pollione sobrecogen sus ruegos en el concertante final resultan dolorosos en extremo.

Con estas precursoras y algunas de sus contemporáneas se enfrenta Bartoli en esta nueva aventura. 

Desde luego tenemos balance positivo, algunas de sus frases son de antología (precisamente aquellas en las que más se refleja la tradición del papel). Especialmente dotada para el canto estático, afronta las cantinelas bellinianas con un saber hacer que nos llega a poner los pelos de punta añadiendo algunos "abellimenti" que parecen muy oportunos y que refrescan la interpretación por su carácter novedoso.

Pero..., porque hay un pero (mejor dicho muchos), el papel no aparece lo suficientemente madurado. Los recitativos son imprecisos y, en ocasiones, demasiado duros, abusando de una declamación más propia del barroco que del romanticismo. El abuso de las medias voces y de reguladores no del todo bien colocados lastra en ocasiones el dramatismo de la acción. A pesar de una voz tan dotada como la suya pero a la vez tan pequeña, no puede alcanzar la autentica dimensión de un personaje tan complejo ni aunque lo intente. Bartoli está sobradamente capacitada para el barroco y algunas partes del repertorio romántico pero, y esto no es una crítica, se encuentra más cómoda en roles cómicos y líricos que dramáticos.

Uno de los momentos clave de la obra, el dúo del segundo acto entre Norma y Pollione hace aguas por todas partes. Argumentalmente es el momento culminante en el que se enturbia la razón de la protagonista hasta precipitar los acontecimientos pasando de la seguridad a la amenaza con todos los matices posibles. De igual forma Pollione pasa por varios estados de ánimo desde la chulería a la súplica. Bartoli y Osborn se muestran totalmente alejados del drama, y el dúo comienza casi como una conversación incocua, casi susurrada, y solo la coloratura nos sugiere algo del drama que se está desarrollando. Para colmo, el remate de la cadencia termina por eliminar cualquier tensión que pudiera haber cerrando el número de forma abrupta. Lo mejor es escucharlo y, con el segundo ejemplo, compararlo con la versión Callas / del Mónaco en 1955.

En cualquier caso, una batuta más relajada le hubiera aportado un campo más fértil para ser abonado por su arte. A menudo se atropella en las coloraturas que no son medidas de forma equilibrada presentando cambios de color y duración discutibles que nos terminan sonando a cacareo.

La presentación del producto, como viene siendo habitual en el Merchandaising Bartoli, es impecable, salvo que la foto de la portada con la romana partiéndose la camisa resulta totalmente inadecuada y mas propia de un recital de "Flamenco Fussion". La alopecia de la portada de su último disco tampoco es que resultara favorecedora. Sigo pensando que el arte de hacer portadas es una especie extinguida que busca más el impacto que la belleza.

Pese a los ejemplos musicales expuestos a lo largo de todo el texto no voy a ofrecer aquí la grabación completa, mejor será comprarla, pero si que aprovecho para dejar otra versión de referencia: el 7 de diciembre de 1955, en la inauguración de la temporada de La Scala, María Callas canta una de sus mejores prestaciones en el papel titular en el que está considerado el mejor año de su carrera artística. Acompañada por unos inconmensurables Mario del Mónaco, Giulietta Simionatto y Nicola Zaccaria y un inspirado Antonino Votto, la diva ofrece uno de los retratos más completos de la desventurada sacerdotisa druida por encima de las prestaciones realizadas en sus dos grabaciones en estudio y otras muchas "live".

De sobra es conocido que la Callas se autoalimentaba con el reto escénico donde ofrecía sus interpretaciones más memorables arrastrando con su fuego al resto de sus compañeros de reparto, por mediocres que estos pudieran ser.

Alentada por el devenir de la representación se atreve incluso con el sobreagudo que cierra el primer acto y que pocas veces llegó a dar (ni siquiera en las grabaciones de estudio de la obra) lo que produce un efecto electrizante que se refleja en el paroxismo del público que aplaude y vocifera a partes iguales.

Por desgracia la grabación de la velada quedó incompleta y las tres primeras pistas están tomadas de una representación realizada 10 años después por los mismos interpretes (Nicola Zaccaría y Mario del Mónaco) pero distinto director (Gianandrea Gavazzeni). Parte de la pista 16 ha tenido que ser completada con una representación del mismo año 1955 de Mario del Mónaco bajo la dirección de Tullio Serafín. De todas formas, la unidad  estilista no se resiente y nos permite tener una visión completa de la obra realizada con los parámetros de la época.

Si como dice la publicidad de la  Norma de Cecilia Bartoli, estamos ante una Nueva Visión, con sinceridad, llamenmé antiguo, pero me quedo con la tradicional (por utilizar un adjetivo que dicho aquí me suena hasta peyorativo). La era digital no ha sido generosa con una de las Operas más hermosas de su autor y una de las mas emotivas de todo el género.

Desde luego todas las opiniones aquí vertidas son mías y pido disculpas a todos las seguidores de la Mezzo Romana (entre los cuales me encuentro). Al fin y al cabo esto es un Blog personal y solo he expresado mi decepción ante una grabación de la que, sinceramente, creo que se podía esperar mucho más.

Disfruten de La Callas y no dejen de comprar la Norma de Bartoli, al fin y al cabo, calidad no le falta, y, para gustos, versiones. (o era colores?)


domingo, 21 de abril de 2013

VERDI - LA TRAVIATA - MARIA CALLAS & ALFREDO KRAUS - LISBOA 1958


Durante muchos años los aficionados a la lírica y los seguidores de María Callas se han tenido que conformar con grabaciones en vivo de La Traviata realizadas por la soprano griega y que presentaban problemas acústicos que impedían acercarse al mito de su interpretación en condiciones de sonido adecuadas. Su única grabación en estudio fue realizada en 1953 junto a unos compañeros inadecuados (Albanese y Savarese) y una dirección (Santini) pesante y fuera de estilo en un momento en el que la diva aun no había terminado el proceso de interiorización del personaje que no llegaría hasta 1955 en las representaciones de La Scala bajo la dirección de escena de Visconti y la batuta de Giulini. Una producción que ha pasado a la historia de la Opera y que fue registrada, si bien con un sonido deficiente, y publicada por varios sellos discográficos.

En marzo de 1958, la Callas realiza una pequeña gira "Ibérica" que se inicia en Madrid con un recital efectuado en el Cine Monumental del que no ha quedado registro alguno y, unos días después, finaliza con dos representaciones de La Traviata en el Teatro Nacional de Sao Carlo de Lisboa de las que, por suerte, si ha llegado hasta nosotros la correspondiente grabación de la primera función del día 27.

Sin embargo, hasta el año 2000, las ediciones que nos llegaban de esta velada presentaban un sonido oscuro y reverberante, incluida la edición publicada en 1980 por la EMI que alejaban del oyente las voces y la orquesta como si la fuente de la toma hubiera estado colocada lejos del escenario. Casi todas las ediciones se basaban en las cintas entregadas por el Teatro al tenor protagonista de las representaciones, Alfredo Kraus, sobre la base de la grabación realizada por la Emisora Nacional de Radiodifusión Portuguesa (RDP) que retransmitió el evento a todo el país y que carecían de la adecuada calidad sonora.

Las cintas originales de óxido de hierro fueron guardadas en los archivos de la RDP. En los años 70 fueron trasladadas a cintas de cromo y de nuevo archivadas hasta que en 1994 se realiza una remasterización digital del sonido que le devuelve toda la brillantez original. En 1997 se redescubren las cintas por una serie de casualidades que suponen la reposición de la grabación mediante una retransmisión radiofónica que deja en evidencia el tesoro que hasta ese momento había permanecido oculto y preservado.

A raíz del éxito de esta retransmisión los responsables de la RDP se deciden a realizar una edición especial conmemorativa de solo 2000 ejemplares que fue entregada como regalo de cortesía de la emisora sin que haya llegado a ser objeto de una edición comercial hasta la fecha.

Muchos de los que escuchen por vez primera esta nueva edición que hoy traigo aquí notarán de inmediato la diferencia con anteriores ediciones comerciales. El sonido es puro y cristalino y, pese al algunos escasos momentos de saturación y el hecho de ser una grabación monoaural, nos permite una escucha extraordinaria de la musica que, reproducida en nuestros equipos, parece generarse milagrosamente en el momento de la escucha como si fuéramos testigos excepcionales de la primera retransmisión.

Es posible que la crítica prefiera el acercamiento a las grabaciones de la velada de 1955 en La Scala por contener la primera interpretación "madura" del personaje realizada por María Callas, sin embargo, y aunque ya en 1958 aparecen los primeros problemas vocales de la Diva, esta nueva grabación, restituye en todo su esplendor sonoro la madurez vocal de la griega en su acercamiento al personaje y su drama.

La dirección orquestal del maestro Ghione también se nos aparece más fresca e inspirada que en anteriores publicaciones y las prestaciones vocales del resto de protagonistas parecen dejarse arrastrar por el "fuego griego" ofreciendo unas interpretaciones de referencia, un extraordinario Kraus como Alfredo Germont en los inicios de su carrera (y que fue definido por la misma Callas como su mejor Alfredo), y un mas que suficiente Mario Sereni como Giorgio Germont, 

De la interpretación de la Callas poco puede decirse, irónica y esperanzada en el primer acto, abatida por la realidad en el segundo acto para terminar desolada en el acto final, encuentra acentos nuevos para acercarnos de forma descarnada el drama de Violetta dominando colores, respiración e interpretación hasta ponernos en algunos momentos literalmente los pelos de punta. 

Si hubiera que destacar algún momento quizá habría que hablar del desvanecimiento en un hilo de voz del agudo final del aria del tercer acto "Addio del Passato" y, sin lugar a dudas el estremecedor agudo mantenido durante más de 12 segundos tras el duo con el tenor del mismo tercer acto al inicio de la frase Ah! Gran Dio morir si giovine! Es en este tercer acto donde la soprano encuentra los acentos mas desgarradores poniendo al servicio de la interpretación toda una paleta de recursos vocales y colores que dejan al oyente literalmente exhausto. La Callas reduce la voz hasta convertirla, en algunos momentos, en un hilo imperceptible como si quisiera ahorrar energías para alejar el momento de su muerte. El conjunto final mantiene durante toda su ejecución una desolación gracias a la portentosa interpretación de todos los protagonistas incluyendo una orquesta que por momentos avanza y se detiene siguiendo cada uno de los gestos de la soprano.

Olviden todo lo que hasta conocían de esta grabación y disfruten de esta nueva dimensión de un espectáculo que ya forma parte de la historia de la Opera. Por suerte disponemos de una rara filmación que nos acerca tres momentos de la velada que, aunque rodados de forma estática, nos permiten poner imágenes a tan extraordinaria grabación.



jueves, 4 de abril de 2013

MARIA CALLAS & GIUSEPPE DI STEFANO - THE LAST STUDIO RECORGING - LONDON 1972


The Last Studio Recording - London 1972
London Symphony Orchestra
Dir. Antonio de Almeida
El 30 de noviembre de 1972 María Callas entra por última vez en un estudio de grabación para registrar la que sería su ultima y no publicada sesión, esta vez bajo el sello Philips.
Concretamente las grabaciones se realizan en la Iglesia St. Giles Church entre los días 30 de noviembre y 20 de diciembre como una preparación previa a los recitales que junto al tenor Di Stefano iniciaría en 1973 y la llevarían a un deambular dramático por Europa, Estados Unidos y Japón exhibiendo unas dotes vocales mermadas y una fragilidad extrema, tanto vocal como física, que puede comprobarse en las innumerables grabaciones de esa época incluyendo dos vídeos grabados en Londres y Japón.
María Callas no había vuelto a pisar un escenario desde el día 5 de Julio de 1965 (Gala de la Reina de la representación de Tosca en el Covent Garden) y sus actividades a partir de ese momento se redujeron a una grabación de 5 arias de Verdi para la EMI en 1969, el rodaje de la película Medea de Pasolini, también en 1969 y las famosas Master Class en la Julliard School de Nueva York en 1972.
Supuestamente convencida por Giuseppe Di Stefano con el que mantenía una relación hasta este momento no esclarecida (amorosa?) Maria accede a realizar una gira de conciertos con acompañamiento de piano en los que interpretarian dúos y arias del repertorio de ambos cantantes.
Quizá con vistas a una distribución comercial previa a la gira la soprano accede a realizar la grabación de un disco de dúos que, libre ya de las ataduras contractuales con la EMI, realizaría para la Philips. Misteriosa y desgraciadamente estas grabaciones nunca han tenido una publicación comercial y solo han circulado copias bastante defectuosas grabadas de las cintas master originales.
En ellas, María Callas aparece vocalmente deteriorada, desafinando, calando e incluso gritando algunas de las notas junto a un Di Stefano calante, que apoya su emisión en las vocales para evitar el estrangulamiento de la voz gritando desaforadamente.
Sin embargo, porqué tienen interés para el aficionado? Pues porque, como dice el refrán, quien tuvo, retuvo, y detrás de ese deterioro vocal, aquí y allá surge el brillo de la interpretación callasiana en todo su explendor. Cuando la tesitura se lo permite la Callas se lanza a la interpretación con esa intensidad que siempre la caracterizó ofreciendo autenticas lecciones de maestría.
 Además se nos ofrece la posibilidad única de escucharla en roles que, o bien nunca grabó, o nunca llego a interpretar, destacando el dúo final del primer acto de Otello y los dúos de Don Carlos e I Vespri Siciliani.
Descontenta con el resultado y deprimida por la reciente muerte de su padre decide no permitir la publicación de estas grabaciones cuyo paradero, a día de hoy, se desconoce.
La Forza del Destino: "Ah! per sempre"
I Vespri Siciliani: "Quale o Prode"
Don Carlo: " Io vengo a domandar grazia"
Otello: "Gia nella notte densa"
Aida: "Pur ti riveggo"
L´elixir d´amore: "Una parola o Adina"
Sean benévolos y busquen entre tanto despropósito un poco de la verdad que Maria Callas convirtió en su razón de ser.