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jueves, 25 de abril de 2013

ELLY AMELING - SENTIMENTAL ME


Desde el principio de la era de las grabaciones todos los cantantes líricos se han sentido tentados a incorporar a sus repertorios lo que podríamos denominar como "música popular". Enumerar aquí los innumerables registros dedicados por cantantes de primera fila a este tipo de grabaciones sería una tarea imposible. Todos tenemos en mente los discos publicados por Placido Domingo o Kiri te Kanawa en época reciente así como las variadas grabaciones dedicadas a las canciones napolitanas por tenores de todo tipo y calado (Giuseppe di Stefano, Franco Corelli, Enrico Caruso, etc.) por poner algunos ejemplos.

Por descontado, no estamos ante el mejor disco de Elly Ameling, pero si ante un más que digno cambio de estilo pisando un terreno en el que otras cantantes han fracasado estrepitosamente. Como siempre la soprano utiliza su inteligencia para acercarse a estas piezas sin utilizar sus medios vocales de cantante lírica, aligerando la voz y ocultando hábilmente la impostación natural de una voz más habituada a otros repertorios.

El resultado es sorprendente por la naturalidad de la interpretación y todo el disco tiene un agradable ambiente digamos de "Night Club" que se deja disfrutar sin estridencias. La voz aniñada de la soprano se vuelve aquí sensual y susurrante llenado el canto de volutas imperceptibles en los finales de las frases que aligeran el resultado final aprovechando todos los medios expresivos naturales de su instrumento.

Como siempre, Elly Ameling parte de una exquisita pronunciación "marca de la casa" habitual en todas sus grabaciones.

El grueso del disco está dedicado a canciones de Gershwin, Ellington y Porter con algún añadido perfectamente acoplado.

El acompañamiento de Louis van Dijk al piano y de John Clayton al bajo se suma al nivel artístico de la soprano mimando la voz de la cantante a la que siguen de forma natural sin que resulte forzado en ningún momento.

El disco fue grabado en 1984 y publicado por Philips primero en formato Lp y posteriormente editado en CD para terminar incluido dentro de la recopilación The Artistry of Elly Ameling aparecido en 2003 para celebrar el 70 cumpleaños de la cantante. Actualmente resulta bastante complicado encontrarlo en el mercado de venta.


Un disco ideal para el fin de semana que se acerca adecuado para escuchar sin prestar demasiada atención pero que seguro nos dejara un agradable sabor de boca que llevará a mas de uno a repetir la escucha.


miércoles, 3 de abril de 2013

ELLY AMELING - SERENATA




Disco actualmente difícil de encontrar que representa una excelente muestra de la gran soprano holandesa ya retirada hace algunos años después de una larga carrera en activo centrada principalmente en recitales, música de cámara y oratorio. Muy querida por el publico y la crítica, ha dejado innumerables grabaciones (unos 150 discos) que, inexplicablemente están en su mayoría descatalogados o publicados parcialmente.

En el año 2003, coincidiendo con la celebración de su 70 cumpleaños, su casa discografica principal, Philips (ya desaparecida e integrada en el grupo Universal) editó un album de 5 discos, The Artistry of Elly Ameling, recopilando todo su repertorio habitual, desde sus primeras grabaciones de Oratorios de Bach con Munchinger, su Juditha Triumphans Vivaldiana con Negri, el Messiah con Marriner, lieder de Haydn, arias de concierto de Mozart, lieder de Schubert, Schumann, Brahms, Wolf y Chanson Francesa.

10 años después, esta vez celebrando su 80 cumpleaños, la EMI public,o en un álbum de 8 discos, la casi totalidad de los registros realizados para la casa inglesa. De nuevo Bach, Schubert, Mozart, Chanson Francesa (Fauré, Debussy y Poulenc) así como una par de recitales de lieder con piezas variadas de repertorio internacional.

 Su presencia en los escenarios operísticos se resume en una única representación como Illia en el Idomeneo Mozartiano en una fecha tan tardía como 1974 (Washington). En disco, su acercamiento a la ópera nos ha dejado tan solo un "Orlando Paladino" de Haydn incluido en la integral de óperas del compositor grabado por Antal Dorati así como un disco de arias de óperas de Mozart dirigido por Edo de Waart, un autor para el que estaba especialmente dotada. 
Para el recuerdo imborrable quedan sus interpretaciones del movimiento final de la 4ª sinfonía de Mahler (nunca antes ni después de ella un ángel había cantado con voz de ángel) así como la canción de Solveig del Peer Gynt de Grieg de una tristeza profunda e infinita, la contagiosa alegría romántica del lied de Schubert Der Hirt auf dem Felsen (El pastor en la roca)y el intimo misticismo del Pie Jesu del Requiem de Fauré y, como no, la luz diamantina con la que ilumina el Motete de Mozart "Exultate Jubilate". Todas ellas interpretaciones de referencia insuperables.

Poseedora de un instrumento vocal de rara belleza que nos recuerda, tanto por su sonido como por su elegancia interpretativa, a la española Victoria de los Angeles con la que comparte el hecho de haber sido ganadora del primer premio del Concurso Internacional de Música de Ginebra (1947 Victoria y 1958 Elly). Al igual que la española, sus interpretaciones parten de una completa comprensión del texto cantado y una perfecta pronunciación lo que le permite dotarlas de los colores e intensidades adecuadas. Sus interpretaciones suenan siempre naturales como si fueran cantadas por primera vez y surgieran de forma espontánea.

Precursora de los cánones de interpretación actuales del barroco, su voz no abunda de portamentos ni apoyos de corte romántico atacando las notas de forma directa, limpia y con un vibrato apenas perceptible. Lástima que sus compañeros (cantantes, directores y orquestas) en las interpretaciones de Bach y Vivaldi no compartieran su misma disciplina.

El disco que nos ocupa, grabado en los albores de la era digital (1983), con la cantante en la plenitud de sus facultades, es una pequeña muestra de su arte (unos 50 escasos minutos de duración) sin mas nexo de unión entre las canciones que su idoneidad para ser interpretadas por la cantante. Canciones hispanas y españolas, inglesas, alemanas y, como no, francesas por las que va pasando con su habitual naturalidad.

Rudolf Jansen, compatriota, y pianista más que habitual de la cantante, realiza una labor fundamental en el hilo conductor del disco diferenciando los estilos y contagiandose de la expresiva naturalidad de la soprano.

A disfrutar.


Os dejo un enlace con una selección de algunas de las piezas comentadas en el artículo: