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domingo, 14 de abril de 2013

JOAN SUTHERLAND - ROMANTIC TRIOS FOR SOPRANO, HORN & PIANO



Si de discos raros se trata, a la par de complicados de encontrar, este que traigo creo que se lleva varias menciones especiales. El repertorio es ya de por si infrecuente y algunos de los interpretes se encuentran aquí en las antípodas de su repertorio. Tres artistas australianos interpretando tríos para soprano, trompa y piano de compositores europeos escritos entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX. 

Si en el caso de Richard Bonynge, marido de la soprano, no extraña esta grabación por haber sido toda su vida un buscador de tesoros musicales que descubrirnos y sacar del olvido, en el caso de Joan Sutherland el repertorio ofrecido no puede ser más infrecuente. Es cierto en 1987, fecha de grabación del recital, la soprano australiana cuenta ya con 61 años de edad y ya ha pasado el tiempo de su cenit vocal, y su voz suena cansada y, sorprendentemente, sin control en algunos momentos, pero sigue siendo la artista de siempre y sabe sacar partido al espíritu romántico del disco. Su dicción, como siempre, sigue siendo inaudita y resulta complicado adivinar en que idioma está interpretando cada canción. 

Resulta curiosa la elección del repertorio que no le permite hacer gala de los recursos que aun le quedaban en esos años, que incluían el dominio de la coloratura y el sobreagudo para adentrarse en un terreno más declamatorio y melódico, precisamente, su punto más débil.

No obstante Sutherland siempre nos sorprendió a lo largo de su carrera con acercamientos a repertorios infrecuentes, recordemos su disco Wagner donde se atreve incluso con el Liebestod del Tristán así como algunos discos dedicados a la canción de concierto junto con el acompañamiento al piano de su marido.


Este que nos ocupa es el último recital que la soprano canta para la DECCA y ha sido recientemente incluido en un álbum que contiene todos los recitales grabados. Hasta esta publicación su difusión había sido escasa y limitada al ámbito anglosajón en el que la soprano era, y es aun después de su muerte, admirada y reverenciada.

Gracias a esta grabación descubrimos a una serie de compositores totalmente olvidados junto a otros más reconocidos, los menos, es una serie de canciones de corte romántico de corte infrecuente por la inclusión de la trompa como parte de la interpretación. 

Barry Tuckwell, eminente interprete y virtuoso del instrumento invitado, que nos ha dejado muchas y muy buenas grabaciones de los Conciertos para Trompa de Mozart realizadas a lo largo de toda su carrera, resulta el acompañante ideal que se acopla a la perfección al binomio Sutherland & Bonynge que tan trabajada tenía su sincronía musical a esas alturas de la vida.

Para muchos será un descubrimiento y para otros un reencuentro.


sábado, 6 de abril de 2013

SYLVIA SASS - THE DECCA RECITALS


De nuevo y casi sin proponérmelo, una grabación difícil de encontrar. Parece que al final voy a dedicar el Blog a rarezas discográficas, lo cual, por otro lado, quizá sea lo mejor porque suele ser lo complicado de encontrar lo que todos buscamos.
El doble álbum publicado por el sello Eloquence en Australia dedicado a unir todos los recitales grabados por la soprano Sylvia Sass para el sello Decca no ha sido comercializado fuera del circuito australiano y solo puede accederse a el a través de compra por internet. Solo una pequeña parte fue publicado en Europa por Decca en su serie Classic Recitals.
De igual forma resulta bastante complicado acceder al resto de recitales grabados por la soprano para el sello Hungarotón y las pocas grabaciones publicadas en Decca (Don Giovanni y Bluebeard´s Castle, ambas dirigidas como su compatriota Georg Solti) y Philips (Stifelio y Ernani, de la serie dedicada al joven Verdi dirigida en los años 70 por Lamberto Gardelli) no tienen una distribución muy estable.
Por lo tanto, la presencia de discos de esta soprano en las tiendas suele resultar bastante complicada y eso pese a su gran carrera internacional y la importancia de poseer una voz bastante inhabitual, soprano dramática con coloratura, y el haber sido definida algunas veces como "sucesora de la Callas".
Nacida en Budapest (Hungría) en 1951, hija de una familia de tradición musical (su madre era cantante lírico ligera y su padre maestro de música), realiza sus estudios musicales en la Franz Liszt Academy de Budapest debutando en 1971 en el papel de Franquita (Carmen) en 1971.
Tras ganar una serie de premios internacionales comienza su carrera en Hungría orientada a la interpretación de papeles dramáticos húngaros e italianos entre los que destaca la Giselda de I Lombardi (incluida en este recital de arias) que supone su debut en el Covent Garden de Londres en 1976. A partir de este año es frecuente su presencia en escenarios internacionales como La Scala, la Opera Garnier de Paris, Viena, Hamburgo, Baviera, e incluso el Bolshoi de Moscú.
Anuncia su retirada de los escenarios a finales de los años 80 en los que ya era perceptible un grave deterioro de su voz y solo regresa puntualmente en dos ocasiones durante la década de los 90 manteniéndose en activo en el campo del recital hasta fechas muy recientes.
Su voz, ligeramente entubada y oscura, no es del gusto de todo el publico y la crítica, pero gracias a una buena técnica que le permitía ascender al agudo sin problemas, así como todo un juego de medias voces, filados  y veladuras la convierten en idónea para la interpretación de grandes papeles dramáticos que requieren el uso puntual de coloratura (Norma, Medea, Giselda, Lady Macbeth, Traviata...).
El doble álbum que nos ocupa nos muestra una amplia representación de su arte en muchos de los papeles comentados y seguramente dejará a mas de uno con la boca abierta. Mención especial merecen sus interpretaciones de Giselda (terminando el aria Oh! Madre dal cielo, con una impresionante subida al agudo en pianisimo), de Lady Macbeth (en una quizá sobre actuada versión de la escena de sonambulismo que resulta difícil de olvidar) y Norma (en una pausada e introspectiva versión del Casta Diva).
Los dos recitales operísiticos que abren el álbum fueron grabados en la década de sus triunfos internaciones, concretamente en los años 1977 y 1978, dirigidos ambos por uno de sus mejores valedores, Lamberto Gardelli.
La parte final está dedicada al mundo de la canción de concierto y a dos compositores compatriotas, Liszt y Bartok, acompañada por el pianista Andras Schiff (destacando sin duda su interpretación de Die Loreley) y fue grabada en 1979.
Para descubrir y disfrutar.